Besos de dama

Punto en boca. Diez besos. Una falacia de vainilla en mis dedos. Buen sabor. Mis dedos chupan, rasguñan, te huelen, mis dedos. Devocionario tu cuerpo en mis dedos. Levadura. Aspiro este amor que tengo arrodillado. El anís que me alegra como el azúcar del caramelo. Este amor que cristaliza y no tengo. Este amor tan cuidado que enciende. Tú. Carmelo. Vainilla en la punta de mis dedos. Tibio. Abate. Tú. Bendito apareces como la imagen del camastro. Y aspiro a ti como este amor que tengo tan cuidado. Amor que no se puede ver. Tan alto como el ventanal que aspira la luz. Luz que apago para no vernos. Para que nadie venga y me olvides. Para que no veas mis besos de dama en el suelo. Para que me mires porque nada tengo. Sólo esta cruz de mis brazos aderezando el rosario de tu cuerpo. Estos vestidos que te desnudan como a un Santo. Cuerpo tuyo que no tengo. Besar el rosario de tu cuerpo que no puedo. Sólo esta cruz.
Etiquetas: Por: Rocío Ríos

6 Comments:
Hola Rocío:
Niña adorable y hermosa como no puedo besar el cielo, besaré la planta de tu pie, como un modesto homenaje.
hermana Ro, de verdad que los textos que publica están muy chidos; yo les veo totalmente su piadoso estilo, pero ya saque de dudas a la concurrencia: es la autora?
un abrazoso
ya te agregé a mi flog (qepd)
en ese mundo soy asdeespadas
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
sí leí ese... saludos y áaaaaanimo...
Querida Hermana: no quiero ser yo quien la incite a pecar de soberbia, pero sus escritos inspirados bien podrían leerse en la Nuestra Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de Macotela y Sabines. El señor Obsipo estaría muy complacido, pero sobre todo nuestra amada feligresía.
Que el Señor la guarde, y que este 12 de noviembre la colme de bendiciones.
Publicar un comentario
<< Home