Campanario

Y tus manos emigren bajo el vuelo estremecido de mi saya
hacia tus manos que provocan el cielo
a mi espalda
trópico azul donde me libre
la piedra
de la pluma insertando la piedra en mi pecho
blanco vacío tu vientre
blanco donde me inserte tus olivos
y la palabra me burle como las palomas
de los desplazados
de los que tardan o esperan
de los que encuentran su pálida sombra en la banca vacía
y murmuran un rosario en la hora tercia que no llega
Y huirte voz en cuello
titubeante cuello en sí de mi desliz
y derretida en tus alas
derretidos tus nidos
asciéndeme suave
vuélame
Olvida
detener esta caída
Etiquetas: Por: Rocío Ríos

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